Se cumplen 222 años del inicio de la vacunación en México; una historia marcada por epidemias y avances científicos
Epidemias que marcaron el origen de la vacunación
El colapso de la población nativa en el México del siglo XVI fue una catástrofe demográfica sin precedentes, considerada una de las más graves de la historia. Tras la conquista europea, los pueblos originarios enfrentaron enfermedades epidémicas desconocidas hasta entonces.
La viruela, entre 1519 y 1520, provocó la muerte de entre 5 y 8 millones de personas. Posteriormente, las epidemias iniciadas en 1545 y 1576 ocasionaron entre 7 y 17 millones de muertes adicionales en las tierras altas de México.
Investigaciones epidemiológicas recientes sugieren que estos eventos, conocidos como cocoliztli (en náhuatl, “plaga”), pudieron estar relacionados con fiebres hemorrágicas autóctonas, lo que explica sus altísimas tasas de mortalidad.
La viruela: miedo, aislamiento y rituales
La viruela fue un acompañante constante de la historia de la Nueva España desde el siglo XVI y se mantuvo como una de las principales causas de muerte durante el periodo colonial y la primera centuria de México independiente.
Diversos cronistas la describieron como sinónimo de miseria, desolación y muerte, generando climas de rumor, huida, soledad y miedo colectivo.
Para contenerla, autoridades civiles y eclesiásticas impusieron cordones sanitarios, aislamiento forzoso y prácticas como hogueras en las calles, bajo la creencia de que el fuego limpiaba el aire de impurezas. La población recurría también a purgas, dietas, sangrías, penitencias públicas y rituales privados para evitar enfermar.
Las cicatrices visibles en el rostro de los sobrevivientes se convirtieron en una señal permanente del paso de la enfermedad, ampliamente reconocida por todos los sectores sociales.
Otras enfermedades infecciosas y baja esperanza de vida
Tras estas epidemias, la población mexicana siguió expuesta a múltiples enfermedades infecciosas como tifo exantemático, escarlatina, difteria, tos ferina, sarampión y tuberculosis.
A finales de 1595, se registraron brotes simultáneos de sarampión, parotiditis y tabardillo, con menor mortalidad que las epidemias anteriores, pero igualmente significativos.
Durante los siglos XVII y XVIII continuaron los brotes de peste, tifo y viruela. El censo de Revillagigedo de 1790 reveló que 92% de la población era menor de 50 años, lo que permite inferir que la esperanza de vida era inferior a 35 años y la mortalidad infantil extremadamente alta.
El inicio de la vacunación en México
En este contexto histórico surge la vacunación en México. En 1804, hace 222 años, el Dr. Francisco Xavier de Balmis introdujo la inoculación contra la viruela mediante la técnica de brazo en brazo, basada en el método desarrollado por Edward Jenner.
Las campañas antivariolosas impulsadas por Balmis entre 1803 y 1806 fueron fundamentales para reducir la mortalidad.
Actualmente, vacunas como Jynneos, de virus vivo atenuado no replicativo, están autorizadas para personas adultas con alto riesgo de exposición a la viruela símica o convencional.
Avances médicos y regulación sanitaria
Durante el gobierno del presidente Porfirio Díaz Mori (1876–1911), los médicos jugaron un papel clave en la consolidación de reglamentaciones sanitarias basadas en la ciencia, desplazando prácticas anteriores controladas por la Iglesia.
En 1887, el Dr. Eduardo Liceaga, presidente del Consejo Superior de Salubridad, aprendió de Louis Pasteur la técnica para preparar la vacuna antirrábica, aplicada en México a partir de 1888.
En 1905 se fundó el Instituto Bacteriológico Nacional, con el objetivo de producir sueros y vacunas. Aunque la Revolución Mexicana interrumpió sus labores, sentó bases importantes para el desarrollo posterior.
Vacunación obligatoria y producción nacional
En 1912, se instaló en Mérida un laboratorio oficial para producir linfa vacunal bovina, fortaleciendo el sistema de inoculación y permitiendo la eliminación de la viruela en el país.
El Código Sanitario de 1891 recomendaba vacunar a los niños desde los cuatro meses de edad y en 1903 la vacunación se volvió obligatoria. En 1926 se ratificó el decreto presidencial que establecía la vacunación obligatoria contra la viruela.
A finales del siglo XIX y durante el siglo XX, México desarrolló inmunizaciones contra rabia, polio y tuberculosis, destacando por su capacidad de producción. Para 1990, México era uno de los siete países del mundo autosuficientes en la elaboración de todas las vacunas del Programa Ampliado de Inmunizaciones.
El Programa de Vacunación Universal
El Programa de Vacunación Universal, introducido en 1991, logró altas coberturas y permitió la erradicación de la poliomielitis, difteria, sarampión y tétanos neonatal, además del control de la tos ferina y las formas graves de tuberculosis. Durante años, fue considerado un orgullo nacional por su impacto en la salud infantil.
Reflexión final
Desde los inicios de México como nación, el país ha enfrentado epidemias causadas por patógenos externos y autóctonos. La vacunación ha sido una de las herramientas más eficaces para salvar vidas, mejorar la esperanza de vida y proteger a la población.
Pese a los retos recientes en materia de salud, la infraestructura histórica de vacunación de México sigue siendo respetada internacionalmente.
Fuente: Heidy Wagner Laclette
Cronista Honoraria del Municipio de Cadereyta
Anexo: tabla informativa sobre los hitos históricos de la vacunación en México, publicada por el Gobierno de México.