Lago Powell, Estados Unidos, 16 de agosto de 2026.— El nivel del lago Powell cayó el sábado a 1,072.9 metros sobre el nivel del mar, un mínimo histórico que profundiza la crisis del río Colorado y eleva la presión sobre los gobiernos responsables de distribuir su agua.
El embalse se encuentra 6.1 metros por debajo del nivel registrado al comenzar 2026. La caída ocurre después de que el lago Mead, la otra gran reserva del sistema, también alcanzó un mínimo histórico.
Un umbral crítico para la generación eléctrica
Powell quedó a unos 9.1 metros del punto en el que sus turbinas dejarían de producir energía hidroeléctrica. Autoridades federales estadounidenses habían advertido desde abril que sería necesaria una intervención importante para evitar ese escenario antes de terminar el año.
El sistema del Colorado abastece a más de 40 millones de personas en siete estados de Estados Unidos y también entrega agua a México. La sobreexplotación, un invierno excepcionalmente seco y el aumento de las temperaturas han acelerado la pérdida de almacenamiento.
Gobiernos siguen sin un acuerdo de largo plazo
El gobierno federal estadounidense y los estados de California, Arizona, Nevada, Nuevo México, Utah, Wyoming y Colorado continúan negociando un nuevo esquema de administración. Una propuesta federal presentada en julio contempla posibles recortes importantes para Arizona, California y Nevada durante los próximos 10 años.
Hasta ahora no existe un acuerdo definitivo. El nuevo mínimo aumenta la presión política para distribuir las reducciones y proteger tanto el suministro de agua como la generación eléctrica.
México ya recibe una asignación menor
La Comisión Internacional de Límites y Aguas estableció para México una asignación inicial de 1,668.4 millones de metros cúbicos durante 2026. El cálculo incluye una reducción de 62 millones de metros cúbicos y un ahorro recuperable de 37 millones, conforme a los acuerdos binacionales vigentes.
El récord registrado en Powell no implica por sí mismo un recorte adicional para México. Cualquier ajuste dependerá de las decisiones binacionales y de las nuevas reglas que deberán acordarse para administrar el río después de 2026.
La crisis hídrica convirtió el nivel de los embalses en una decisión inmediata de política pública para ambos países.