El ancestral juego de pelota mesoamericano no solo fue un ritual sagrado, también dejó una profunda huella en la historia y en el origen del nombre del estado de Querétaro.
El origen del Tlachtli
Los antiguos mexicanos jugaban al Tlachtli o Juego de Pelota, un deporte sagrado y ritual que se practicaba desde hace más de 3,500 años. El objetivo era mantener en movimiento una pesada pelota de hule macizo (de hasta 3 o 4 kilos) usando principalmente la cadera, codos y rodillas, para pasarla por unos aros de piedra.
El tlachtli (en náhuatl) era el tradicional juego de pelota prehispánico, un deporte y ritual sagrado practicado en toda Mesoamérica desde aproximadamente el año 1500 a.C. Representaba la lucha cósmica entre el día y la noche.
Las reglas y la dinámica del juego
Las Reglas y la Dinámica del Juego era golpear la pelota, estaba prohibido usar las manos, los pies o la cabeza. Los jugadores utilizaban la cadera, los muslos y los antebrazos para mantenerla en el aire y pasarla al otro lado de la cancha.
La cancha tenía forma de “I” mayúscula con paredes inclinadas (taludes) que hacían rebotar la pelota. En cuanto a la anotación (equivalente a la entrada del balón por la portería) aunque el objetivo principal era no dejar caer la pelota, el punto máximo se lograba al hacerla pasar por unos anillos de piedra colocados en las paredes laterales, un movimiento tan difícil que, cuando sucedía, el juego terminaba inmediatamente.
El equipamiento de los jugadores
Respecto al equipamiento de los jugadores, es importante decir que para protegerse de los fuertes impactos de la pesada pelota de hule y de los duros muros, los jugadores utilizaban fajarrados o yugos, gruesos cinturones protectores (originalmente de madera o cuero grueso) en la cintura. Además de rodilleras y guantes, para proteger las articulaciones y las manos al apoyarse en el suelo, taparrabos y tocados en muchas representaciones, se observa que utilizaban indumentaria específica según la región y el rango social.
El significado sagrado del juego
Es decir, se trata de un Ritual Sagrado, para las culturas mesoamericanas, el juego representaba el movimiento de los astros. La pelota simbolizaba el Sol o la Luna, y la cancha era el universo mismo. También tenía un sentido político y religioso, era una forma de ofrendar a los dioses, resolver conflictos por tierras o tributos entre pueblos y, en ciertas ocasiones, el equipo perdedor estaba involucrado en rituales de sacrificio, lo cual le daba un peso espiritual enorme.
El Ulama, heredero del juego de pelota
Este deporte sobrevivió a la conquista y hoy en día se sigue practicando en algunas comunidades del país bajo el nombre de Ulama, el cual conserva la esencia de mantener una pelota de caucho en el aire.
Ulama es considerado un ancestral juego de pelota prehispánico originario de Mesoamérica, considerado uno de los deportes más antiguos del mundo, con cerca de 3,500 años de historia. Sobreviviente del Ulamaliztli azteca y maya, destaca por ser un símbolo cultural vivo que desafía el paso del tiempo.
Las raíces del juego de pelota en Querétaro
Ahora bien, el juego de pelota mesoamericano tiene profundas raíces en el estado de Querétaro, esta práctica ancestral, más que un deporte, era un ritual fundamental para los pueblos prehispánicos que habitaban la región.
Por ejemplo, la zona arqueológica de Ranas ubicada en el municipio de San Joaquín cuenta con estructuras de juego de pelota identificadas por expertos. Asimismo la zona arqueológica de Toluquilla en Cadereyta de Montes es otro de los sitios claves de la región serrana donde se conservan estos complejos arquitectónicos.
¿Por qué Querétaro lleva ese nombre?
De tal suerte que el nombre de Querétaro está profundamente ligado al juego de pelota porque proviene de raíces indígenas (principalmente otomí, purépecha y náhuatl) que describían la topografía de la región y su importancia cultural.
Las diversas etnias que habitaban y transitaban la zona le dieron nombres con significados similares:
En Otomí: Se le conocía como Nda Maxei o Maxei, que se traduce literalmente como “el gran juego de pelota”.
En Purépecha (Tarasco): Deriva de voces como Crettaro o Querendaro, que significan “cañada” o “lugar de juego de pelota”. El valle de la región era utilizado de forma natural para este deporte ritual.
En Náhuatl, los mexicas lo llamaban Tlaxco o Tlacheco, que también significa “lugar donde se juega la pelota”.
Un legado que permanece vivo
Para finalizar es importante decir que el juego de pelota mesoamericano no era solo un deporte, sino un ritual sagrado que representaba el movimiento de los astros (como el Sol y la Luna) y la dualidad entre la vida y la muerte.
Heidy Wagner Laclette
Cronista Municipal de Cadereyta de Montes.