De cerraduras de madera a piezas metálicas con valor histórico y simbólico en la vida cotidiana y ceremonial
Cadereyta de Montes, Querétaro, 10 de abril de 2026.— Antes de la generalización del uso de llaves metálicas modernas, los habitantes de México, tanto en la época prehispánica como durante el periodo colonial, utilizaban diversos mecanismos rudimentarios de madera y metal para resguardar sus viviendas y pertenencias.
Las primeras llaves y cerraduras conocidas a nivel mundial datan de hace aproximadamente cuatro mil años y se atribuyen a civilizaciones como el antiguo Egipto y Mesopotamia, donde se empleaban sistemas de pestillos de madera para asegurar tumbas y almacenes.
De la madera al metal en la Nueva España
Con la llegada de los españoles, el uso de llaves metálicas comenzó a establecerse en la Nueva España a través del desarrollo de la orfebrería, es decir, el arte de trabajar los metales. Durante el periodo virreinal, especialmente entre los siglos XVI y XVIII, destacaron las llaves barrocas y novohispanas, que eran utilizadas principalmente para cerrar cofres, joyeros y puertas, adquiriendo con el tiempo un valor no solo funcional, sino también decorativo y simbólico.
Incluso en la Edad Media existieron llaves diseñadas como armas, elaboradas por herreros que creaban piezas huecas capaces de funcionar también como dagas para la defensa del hogar, lo que refuerza la idea de la llave como un objeto ligado directamente a la seguridad.
Sistemas tradicionales de seguridad
Antes del uso generalizado de llaves metálicas, los sistemas más comunes en México incluían aldabas y cerrojos de madera que se utilizaban para asegurar las puertas desde el interior mediante travesaños que se deslizaban sobre estructuras fijadas al marco.
También eran frecuentes las trancas, grandes barras de madera colocadas transversalmente para impedir la apertura de puertas desde el exterior, práctica de la que surge la expresión “atrancada”.
Con el paso del tiempo, se incorporaron cerrojos de hierro forjado operados por llaves rudimentarias, así como mecanismos deslizantes hechos en casa para asegurar ventanas y puertas interiores, además de candados de madera utilizados en zonas rurales.
En comunidades alejadas, estructuras como bodegas, cabañas y granjas continuaron empleando cerraduras de madera incluso después de la llegada de las metálicas, debido a su bajo costo y facilidad de reparación.
La llave como símbolo de poder y cortesía
Más allá de su función práctica, la llave adquirió con el tiempo un significado simbólico importante. Durante siglos, fue utilizada como símbolo de cortesía, al ser entregada por autoridades a visitantes distinguidos como muestra de respeto y hospitalidad.
En contextos militares, también representaba rendición, ya que entregar las llaves de una ciudad implicaba aceptar la derrota ante un adversario.
Una de las representaciones más conocidas de este acto es la pintura “La rendición de Breda” del artista Diego Velázquez, donde se muestra la entrega simbólica de las llaves tras una batalla en Europa en el siglo XVII.
La tradición en Querétaro
En la ciudad de Querétaro, la entrega de las Llaves de la Ciudad continúa siendo una distinción honorífica otorgada por el Ayuntamiento a personajes que han contribuido de manera significativa en ámbitos culturales, sociales o internacionales.
Entre las figuras que han recibido este reconocimiento destacan el cantautor Armando Manzanero, el creador de cómics Stan Lee, la activista y Premio Nobel Jody Williams, así como diplomáticos como Andrian Yelemessov y Fernando Pérez Memén, quienes fueron reconocidos por su labor en el fortalecimiento de relaciones internacionales.
Esta práctica también se replica en otros municipios durante ceremonias solemnes, especialmente en el marco de celebraciones tradicionales.
Un objeto cotidiano con historia
La evolución de las llaves en México refleja no solo el desarrollo de herramientas de seguridad, sino también la transformación de un objeto cotidiano en un elemento con valor cultural, histórico y simbólico que ha acompañado a las sociedades a lo largo del tiempo.
Fuente
Heidy Wagner Laclette
Cronista Honoraria del Municipio de Cadereyta de Montes https://www.facebook.com/heidy.wagner.laclette





