Entre la cosmovisión mesoamericana y la tradición oral, el nahual sigue vivo en la cultura popular
Cadereyta de Montes, Qro. — El origen de los nahuales se remonta a la época prehispánica (antes de 1521) en Mesoamérica, profundamente ligado a las cosmovisiones maya y azteca, donde se creía que cada persona tenía un espíritu animal protector o “tonal”. La figura del nahual, como ser capaz de transformarse, fue documentada por cronistas españoles entre 1540 y 1585.
El término proviene del náhuatl nahualli, que quiere decir disfraz, brujo, doble, alter ego o espíritu animal. Se basa en la dualidad físico-espiritual, donde ciertos magos podían cambiar de forma. Bernardino de Sahagún (1540-1585) describió al naualli o nanahualtin como brujos que podían obrar para bien o para mal. Otros documentos de la colonia (1566-1581) mencionan estas creencias en Yucatán y el centro de México. Más que un monstruo, el nahual se consideraba un guía espiritual, aunque con la colonia se le asoció más con la brujería.
Dualidad entre lo humano y lo sobrenatural
El concepto del nahual se refiere a la creencia en seres humanos que tienen la capacidad de transformarse en animales o poseer una conexión espiritual con ellos. Esta figura ha sido estudiada por antropólogos, historiadores y folcloristas, ya que representa la mezcla entre lo humano y lo sobrenatural, así como el vínculo con la naturaleza.
La leyenda de “El Nahual” es una de las tradiciones orales más fascinantes y misteriosas de México, con raíces profundas en la cultura indígena mesoamericana, especialmente entre los pueblos nahuas, zapotecos y mayas. Su origen se pierde en el tiempo, pues fue transmitida durante siglos de manera oral entre generaciones, antes de ser registrada por escritores anónimos y estudiosos de las tradiciones indígenas mexicanas.
Escritos antiguos coinciden en describir a los nahuales como figuras capaces de trascender las formas: seres que pueden transformarse en animales y personas, estableciendo un vínculo profundo y protector entre ambas naturalezas. Desde el nacimiento hasta la muerte, esta conexión espiritual guía y acompaña a cada individuo, tejiendo un puente entre el mundo humano y el animal.
Señales del misterio
La figura del nahual, envuelta en un halo de misterio, se manifiesta a través de señales ambiguas: ojos rojos que brillan en la oscuridad, orejas puntiagudas que parecen captar sonidos inaudibles y uñas largas que se curvan como garras. Rasgos asociados con lo animal que revelan su dualidad. La línea que separa lo humano de lo sobrenatural se difumina, generando inquietud y fascinación.
Bajo la protección de Tezcatlipoca, deidad mexica vinculada a la noche y al destino, los nahuales podían desplazarse entre el mundo humano y el animal. Numerosos relatos coloniales describen encuentros con criaturas que al alba se revelaban como hombres. Esta capacidad de superar los límites de lo conocido los convertía en figuras admiradas y temidas.
El calendario maya y el nahual personal
El calendario maya Cholq’ij establece un vínculo profundo entre cada individuo y la naturaleza. Dependiendo del día de nacimiento, cada persona posee un nahual representado por un animal, planta, elemento o deidad. Este nahual actúa como guía espiritual, influyendo en la personalidad y el destino de quien lo porta, reflejando la conexión entre el ser humano y el cosmos.
Nacidos bajo el signo del lagarto, el gorila, el halcón o el jaguar, los mayas creían que cada individuo tenía un espíritu animal protector. Hoy en día, esta conexión ancestral puede explorarse incluso mediante herramientas digitales que calculan el nahual según la fecha de nacimiento.
Leyendas que perduran
Entre las leyendas más conocidas se encuentra la nahuala de Puebla, figura de la época virreinal que, según la tradición, se transformaba para atemorizar y robar niños. También destaca el nahual de Cerro Grande en Colima, relato situado en tiempos de la Revolución, donde un forajido llamado “el indio Alonso” se convertía en híbrido mitad hombre y mitad coyote.
En Coyoacán, Ciudad de México, historias tradicionales narran encuentros con supuestos nahuales que adoptaban forma de burros o perros. Asimismo, creencias populares atribuyen a personajes prehispánicos como Nezahualpilli o Huitzilopochtli la capacidad simbólica de transformarse para prever el futuro o proteger a su pueblo.
Nahuales y fenómenos contemporáneos
En días recientes ha cobrado popularidad el término “therian”, utilizado para describir a personas que sienten una conexión profunda con un animal específico como parte de su identidad interna. Sin embargo, especialistas subrayan que los nahuales pertenecen a una tradición ancestral mesoamericana con raíz espiritual y cosmogónica, distinta a los fenómenos contemporáneos de identidad.
Para quienes deseen conocer el nahual que corresponde según su fecha de nacimiento, existe información disponible en el siguiente enlace:
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Facebook: Heidy Wagner Laclette
Cronista Honoraria del Municipio de Cadereyta de Montes