Opinión | Davos, ausencias incómodas y el peso de Washington
La ausencia de la presidenta Claudia Sheinbaum en el Foro Económico Mundial 2026 no puede leerse solo como una decisión de agenda. En política internacional, no estar también comunica, y en este caso el mensaje parece más profundo: evitar un escenario de presión directa.
En Davos no solo se discuten inversiones y comercio; se miden fuerzas, se marcan líneas y se hacen exigencias. Y hoy, el actor que más presión ejerce sobre México tiene nombre y apellido: Donald Trump.
Cada vez que Washington eleva el tono, México responde con resultados inmediatos en materia de seguridad. Detenciones relevantes, operativos relámpago y golpes a estructuras criminales suelen coincidir con momentos de mayor tensión bilateral. No es coincidencia política: es mensaje.
La diferencia ahora es el nivel de exigencia. El discurso que emana de Estados Unidos ya no se conforma con delincuentes menores ni estructuras intermedias. El mensaje implícito apunta más alto: redes de protección, facilitadores institucionales y complicidades políticas. No solo crimen organizado, sino crimen organizado con respaldo de poder.
Y ahí es donde el terreno se vuelve incómodo para el actual gobierno.
La narrativa internacional sobre México ha comenzado a mutar: de país desbordado por la delincuencia a país donde la delincuencia no podría operar sin tolerancia institucional. En ese marco, cualquier encuentro directo con Trump deja de ser diplomacia y se convierte en interrogatorio político.
Davos habría sido un escenario ideal para ese choque. No frente a micrófonos, sino en privado. No con discursos, sino con exigencias. Y quizás por eso, la decisión fue no ir.
La frase que resonó en el foro —pronunciada por el primer ministro canadiense— lo resume todo:
“Si no estás en la mesa, estás en el menú.”
México decidió no sentarse. Pero eso no significa que haya dejado de estar en discusión.
Para Trump, el proyecto político de Morena representa un gobierno ideológicamente incómodo, poco confiable y distante de la lógica de alineación hemisférica que Estados Unidos busca restablecer. En esa ecuación, Sheinbaum no es un caso aislado, sino la continuidad de un modelo que Washington observa con desconfianza.
Davos 2026 dejó una imagen poderosa: mientras líderes defendían intereses nacionales cara a cara, México optó por la ausencia. No por irrelevancia, sino por prudencia política.
Porque hoy, hablar con Washington tiene consecuencias. Y porque esta vez, las exigencias ya no parecen quedarse en la periferia del poder.
Nota editorial
Este texto corresponde a un análisis de opinión basado en señales políticas, contexto internacional y lectura estratégica del escenario geopolítico. No constituye una imputación legal ni una afirmación de hechos judiciales.